Una cosa es segura, el deporte es beneficioso para la salud. La actividad física ayuda a prevenir la obesidad, algunos tipos de cáncer, enfermedades cardiovasculares y en general reduce la mortalidad. También tiene efectos positivos en la salud mental y el bienestar general. Sólo 30 minutos de ejercicio moderado cinco veces a la semana o 20 minutos de actividad vigorosa tres veces a la semana son suficiente para mantenernos en forma. Existen multitud de prácticas deportivas como la natación, el ciclismo, el fútbol o la gimnasia, entre otros. Sólo queda elegir el deporte de acuerdo con nuestros deseos y capacidades. Incluso durante el embarazo, la práctica de deporte no está contra indicada, al contrario es muy recomendable. Lo más importante es pedir consejo a su médico. Recuerde que el consejo del médico es imprescindible antes de iniciar o continuar con el deporte. Las mujeres que tienen una actividad física regular puede continuar tomando ciertas precauciones durante el embarazo. La actividad física durante el embarazo ayuda a mantener la forma del músculo y un cinturón de regazo, lucha contra un aumento excesivo de peso, permite a la mujer relajarse y disminuir la ansiedad, prevenir el riesgo de diabetes gestacional y la hipertensión, promueve una dieta equilibrada, permite una mejor rehabilitación perineal después del parto. Lo único que no es recomendable para las mujeres embarazadas, es el ejercicio intenso. Los deporte recomendados son caminar 30 minutos al día, la gimnasia y sobre todo la natación o gimnasia acuática. La natación, evitando el buceo, es el deporte ideal porque además la sensación de peso de la madre se reduce en el agua. Por el contrario hay que evitar el esquí, el ciclismo, los deportes de lucha, la equitación, el buceo, los deportes de resistencia o intensivos. La actividad física regular contribuye al bienestar de un individuo. El deporte relaja y su práctica marca una pausa en nuestras actividades diarias. Cuando estamos más relajados, abordamos los problemas que se plantean en la vida cotidiana de una forma más serena. Se restaura la confianza y hace que sea más fácil conocer nuestro cuerpo y estar más atentos. Así pues, la actividad física, mejora nuestro bienestar en cuatro aspectos básicos:
– Bienestar emocional (depresión ansiedad, el estrés, la fatiga, el estado y rasgo, energía, fuerza …)
– La autopercepción (autoestima, habilidades, imagen corporal …)
– Bienestar físico (salud, dolor …)
– Percepción de bienestar (calidad de vida, sentido de la vida)
La práctica del deporte, también mejora nuestra autoestima. Hay estudios que demuestran una mejora significativa de la autoestima en los individuos entre 55 y 75 años, y un mejor bienestar general entre los adolescentes en la pubertad agitación. El concepto de calidad de vida es definido por la OMS como “la percepción que un individuo tiene de su lugar en la existencia, en el contexto de la cultura y del sistema de valores en los que vive y en relación con sus objetivos, sus expectativas, sus normas, sus inquietudes. Se trata de un concepto muy amplio que está influido de modo complejo por la salud física del sujeto, su estado psicológico, su nivel de independencia, sus relaciones sociales, así como su relación con los elementos esenciales de su entorno”.
El deporte también contribuye a una buena calidad del sueño y la lucha contra el insomnio.
Cuando practicas un deporte, es posible perder rápidamente una gran cantidad de agua al sudar mucho. Una hidratación adecuada es esencial para prevenir la aparición de las lesiones, tendinitis, calambres, la fatiga, la hipertermia, trastornos digestivos, un rendimiento reducido. El agua es esencial para cualquier esfuerzo físico. La pérdida de agua durante el ejercicio puede ser rápida. Una hidratación adecuada permite una mejor recuperación. La hidratación debe ser suficiente: durante todo el día, antes y después del ejercicio, y por supuesto durante el esfuerzo. No beba alcohol y no fume es esencial en la práctica de una actividad física. Una hidratación adecuada es esencial para mantener el equilibrio y el buen funcionamiento de nuestro cuerpo. Este equilibrio sólo funciona si la entrada de agua compensa las pérdidas.